Preguntas frecuentes

¿Por qué una lista de preguntas frecuentes?

Naturalmente, ésta tenía que ser la primera pregunta. Mi intención es compartir algunos aspectos de mi trabajo, respecto a los que puedo ser más o menos abierto. Algunas de estas preguntas realmente me las han hecho alumnos míos. Otras, nadie me las ha preguntado en realidad, pero pensé que sería interesante responderlas. A veces, algunos de mis alumnos se han sorprendido por alguna de estas respuestas, simplemente porque no se les había ocurrido preguntarme (o no se habían animado a hacerlo).

¿Por qué estudié Ingeniería Química?

Cuando estaba en segundo de primaria, un compañero llevó a la escuela un juego de química. Me enamoré de las sustancias en sus tubitos, especialmente del sulfato de cobre. Tras mucho insistir, mi mamá me compró uno. Durante toda mi infancia, siempre tuve más gusto por las ciencias naturales, especialmente la química.

Al terminar la secundaria, decidí estudiar Técnico Laboratorista Clínico en el CBTis 130, porque era lo más cercano a mi pasión de la infancia. Más adelante, cuando llegó el momento de decidir qué carrera estudiar, elegí el Tecno porque me quedaba cerca (podía ir y venir caminando) y naturalmente Ingeniería Química fue la carrera de elección.

¿Por qué quise dar clases en el Tecno?

Cuando aún estudiaba la carrera, frecuentemente me pedían mis compañeros que les ayudara con algo que no entendían. De hecho, fue Fenómenos de Transporte la clase con la que me di cuenta que me gustaba explicarles y que me entendían bien. Había encontrado mi vocación. Para cuando terminé la carrera, ya tenía claro que quería ser maestro en el Tecno.

¿Por qué estudié en Oregon State?

En 1997, en una Semana Académica de IQ invitaron a un profesor de OSU, el Dr. Gregory Rorrer, a darnos un curso de transferencia de masa. Mi inglés no era aún muy bueno, pero me desenvolví bastante bien con las matemáticas y los conceptos de fenómenos de transporte.

Al final del curso, el Dr. Rorrer me preguntó si había considerado la posibilidad de estudiar un posgrado en el extranjero. Honestamente ni por la mente me había pasado la idea. Me dijo que si me interesaba alguna universidad en Estados Unidos, él me podía dar una carta de recomendación. No me invitó específicamente a OSU, pero sí me obsequió algunos folletos de OSU.

Cuando entré a la página en internet de OSU, fue amor a primera vista. Decidí que ahí era donde quería estudiar, así que cuando terminé la carrera me dediqué de lleno a aprender inglés, hice mis trámites de admisión con OSU, y al mismo tiempo tramité una beca con Conacyt.

¿Y porqué no estoy en la NASA?

Muchas personas me han preguntado porqué estoy aquí en el Tecno y no en algún lugar “mejor”. Desde que me fui a OSU, decidí que quería regresar a Durango y dar clases en el Tecno. Realmente nunca consideré buscar trabajo en Estados Unidos. Hay quienes creen que podría lograr mucho en otro lugar, que es un desperdicio de talento dar clases aquí. Tal vez tengan razón, tal vez no, honestamente no lo sé.

La respuesta a esta pregunta tiene dos aspectos. Primero, por qué dar clases. La respuesta es que me gusta mucho mi trabajo, y siento que es como mejor puedo contribuir a una mejor sociedad. En cada uno de mis alumnos, tengo una oportunidad de contribuir a que la sociedad sea mejor. Sé que mucho de lo que les enseñe no lo van a recordar, pero con que recuerden un poco es suficiente. Con que uno de mis alumnos logre algo beneficioso para la humanidad, o sea mejor persona gracias a algo que yo haya hecho, es recompensa suficiente para mi trabajo. Es mi legado.

El otro aspecto de la pregunta es por qué aquí en el ITD. Seguro, sería elegante dar clases en el MIT, pero es aquí en el Tecno es donde siento que pertenezco. Cuando escucho a otros egresados decir que extrañan al Tecno, les digo: “¿y por qué crees que sigo aquí?” Hay cierta continuidad, pues quienes fueron mis profesores ahora son mis compañeros de trabajo. Y no hay nada mejor que contribuir a la institución que lo formó a uno...

¿Inge? ¿Profe? ¿Doctor?

Ocasionalmente me preguntan cómo prefiero que me digan. Personalmente siempre he querido que me digan “Capitán”, pero ha ocurrido muy pocas veces. “Doc” es mi siguiente opción, siento que proyecta más cercanía y afecto que “doctor” (también por el Doc Emmett Brown, de Volver al Futuro, mi película favorita). En el ámbito de mis clases en el Tecno, me es indistinto que me digan “doctor”, “profesor”, “profe”, “ingeniero” o “inge”. A veces, alguien me dice “ingeniero”, para inmediatamente disculparse y decirme “doctor”, pero yo les aclaro que no por haber estudiado doctorado dejo de ser ingeniero: amo mi profesión ;)

¿Algo más?

Espero más adelante agregar algunas otras preguntas... Por lo pronto, pueden consultar también algunas preguntas de índole más personal.